”Hola me llamo Pedro y soy arquitecto”, ¿Cuántas veces al presentarnos ante alguien lo primerito que sale de nuestros labios es algo así? A veces hasta nos definimos por lo que tenemos, “Hola, soy Eduardo y tengo cuarenta años y dos hijos”. Por no mencionar el poco favor que están haciendo los medios publicitarios con sus campañas para que nos identifiquemos con sus marcas y productos. No es raro escuchar “Yo es que soy de más de Apple que de Samsung”, o “de Coca Cola más que de Pepsi”, o de “BMW más que de Audi”.
“No somos lo que hacemos ni lo que tenemos”, entonces ¿por qué nos encanta colgarnos al cuello tantas etiquetas? Etiquetas que nos adornan cual abalorios, collares o medallas, etiquetas que cuentan nuestra vida, lo que nos gusta, lo que hacemos, lo que tenemos y que lucimos orgullosos allá por donde vamos, en vivo y en directo, e incluso on-line en Facebook, en twitter y mil medios más. Junto a estas etiquetas autoimpuestas están las que nos cuelgan los demás. Vamos, que somos un puesto de bisutería ambulante. Sigue leyendo